miércoles, 4 de noviembre de 2009

Nubosidad ordenada

Hace un par de días que tengo la cabeza en una nube, y no logro centrarla en ningún sitio en concreto. Solo tengo ganas de ordenar y tirar cosas. De limpiar.

Leí una vez que cuando necesitamos ordenar nuestras ideas, algo que facilita el proceso es el ordenar cosas físicamente. Si tenemos la cabeza embotada y llena de cosas, el tirar cosas que ya no nos sirven actúa como símbolo mental y nuestra mente se relaja y se estructura de manera natural y automática.

Lo malo es que pasa cuando está todo ordenado? Que pasa cuando las cosas que tienes son las que quieres tener, y no tienes que tirar nada?

Quizás realmente hay que tirar algo más?

Tirar mis libros? En un afán por limpiar muchos aspectos de mi vida, tengo la mayoría de ellos escondidos, y a la vista los más interesantes, mis favoritos. Tiro los que no veo?

Quizás no sea por algo tan banal (pero importante) como mis libros, lo que tengo que ordenar. Mi vida necesita una reorganización bastante bestia. Y mucha mucha más alegría.


Coño!

lunes, 2 de noviembre de 2009

Nadie sabe donde va el viento

No se si es así el ser humano, o si solamente soy yo, que andamos cada día buscando los motivos para seguir adelante, para hacer y deshacer, moviendonos según nos vaya dictando el viento que sopla, sin dirección concreta. Todos conocemos casos de personas que se mueven según el aire que sopla y que son tan libres y tan felices. Todos queremos una sensación de libertad de vez en cuando.

Pero ir dirigido por el viento también exime a uno de buscar un objetivo y cumplirlo. Puedes ser libre y no llegar a ninguna parte, como el viento. Pero el viento no quiere riquezas. El viento no se casa con nadie. No se compromete. No tiene padre ni madre. Solo es, cuando enfada, destruye, cuando no quiere estar, se va y cuando se aburre crea corrientes circulares para buscar su ombligo.

Prefiero no ser viento, llegar a algún lugar, ser consciente de las cosas y tener una dirección, hacia algo que me haga sentir realmente


feliz.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Falsas tradiciones


Ayer fue la noche de Halloween, y yo, por supuesto cumplí con la tradición.

Todos los años, los días previos al 31 de Octubre, pienso en esa maravilla que se llama Pesadilla antes de Navidad. Me gusta mucho la película, y hace mucho tiempo incluso me sabia las canciones de memoria, que destrozaba a voz en grito y en inglés. En esa época tan destructiva para el mundo de la música, me dedicaba a cantar en mi soledad todo musical que estuviese en mi mano (Chess, Hair, Fama, La pequeña tienda de los horrores, a Chorus Line...) Poco a poco, y afortunadamente he olvidado tanto como cantar como las letras de las canciones.

Bueno, mi idea es siempre la de seguir una tradición autoimpuesta de ver la película el 31 de Octubre por la noche.

Pero por fin me doy cuenta de que la tradición no es ver la película, sino NO verla! Confieso que nunca he visto la película el 31 de octubre. Aunque se que es la fecha ideal, siempre pasa alguna cosa por la cual no la puedo ver. Así que voy a ser sincero conmigo mismo, y seguir con esta tradición de NO verla el día indicado.

La tradición tiene un complemento. Intentar verla hoy y dejarla a mitad porque por maravillosa que sea la película, hoy ya no tiene maldita la gracia.