lunes, 26 de octubre de 2009

Rojo muerto


No se si pasa en cada família, pero me he dado cuenta de que la gente mayor de mi família tiene creada su propia mitología, una Biblia de recuerdos que analizados no tendriabn mucho sentido, pero que tienen un halo poético que no debería morir. Quizas no es un halo poético, sino que es todo cierto, y es su manera de explicarlo. Por ejemplo, mi tia cuenta que su madre murió porque comió una sepia en mal estado, y ya comiendosela, no se la comía a gusto. Ella no puede saberlo, porque tenia 2 semanas, y eran los años 30. Pero la leyenda existe. Quizas es cierta.

Mi tia tambien me cuenta cosas de su niñez, y de la guerra, que fue prácticamente lo que vivió en su infancia. Según ella, era pavoroso, cuando escuchaban los aviones cuando se estaban acercando. Si estaban enmedio del campo se quitaban la ropa, porque si desde los aviones veían el ondular de los vestidos por el viento, serían un blanco seguro. Lo mejor era quitarse la ropa y buscar un sitio donde esperar que todo pasara. No se a ciencia cierta a cuantas mujeres y niñas mataban por esta razón, ni si esta historia tiene algo de cierto. En una guerra civil tan cruenta, el todo vale y el rojo bueno, rojo muerto sería el pan nuestro de cada día.

Cuesta imaginar lo aterrador que debía ser cuando la oigo contandolo, porque es toda calma y una chispa de emoción por transmitir todo esto a su sobrino. porque ella no es nada más que eso, su historia, que es lo que me regala cada vez que hablo con ella.

Y que dure.

2 comentarios:

Lupe Ballester dijo...

El que passa a la meua famíla - que també és la teua - és que anem heretant els records i les històries, tantes vegades sentides i acabem fent-les nostres. I aleshores les expliquem nosaltres en primera persona, diàlegs inclosos, els tics i recursos narratius que van emprar els seus protagonistes. D'aquesta manera, em puc trobar explicant que vaig fer la mili a Maó en la immediata posguerra i que no volia tornar, perquè estava millor que a casa (de fet, l'única vegada que vaig tornar a Benicarló en els dos anys que durava el servei militar, em vaig passar els dos mesos de permís treballant en la construcció del pont de la carretera general sobre el riu sec, amb una nevada de mig metro i patint més gana que el gat de l'esmolador)

I que dure

Agustin dijo...

Dons si, les llegendes familiars, van passant i es van deformant, al cap dels que la content i al cap dels que la rebem. He pensat darrerament en fer-ne un recull, i construir una historia, que es la meua, que es la nostra...